Expulsar a los menores en la frontera sur «no es una opción»

Jen Psaki, portavoz de la casa blanca defendió la reapertura de un centro de detención para menores migrantes, señalando que las alternativas son peores, pues enviarles de vuelta a sus países de origen o con familiares que aún no se han sometido al pertinente proceso de aprobación podría representar un riesgo para la integridad de los menores.

Las declaraciones surgen tras la polémica que se desató esta semana por la reapertura de un centro de detención para menores en Texas, frente a lo cual la Casa Blanca justificó su decisión alegando que «en las circunstancias actuales«, debido a la pandemia y al peligro que supone el emprender la vuelta a casa, negarles la entrada «no es una opción«.

“En las circunstancias actuales sobre el terreno, es una dura decisión que tuvimos que tomar», afirmó la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki… «La mejor opción, desde nuestro punto de vista, es mantenerlos durante el proceso de solicitud de asilo en las instalaciones del HHS, donde hay protocolos, donde están seguros, donde tienen acceso a atención médica y educativa».

¿Dónde está el centro de detención?

El Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, por sus siglas en inglés) anunció el pasado lunes la reapertura de un centro en Carrizo Spring, Texas, a 138 kilómetros de la frontera con México, con el objetivo de dar alojamiento hasta 700 menores, de entre los 13 y 17 años de edad. Las cifras, según datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, datan que aproximadamente más de 5.700 menores no acompañados han llegado a la frontera de Estados Unidos con México, en lo corrido de este año.

Controversia.

Esta decisión ha generado gran controversia por tratarse de un centro cerrado durante el mandato del expresidente Donald Trump debido a la presión que recibió esa administración por su política de separar a las familias en la frontera y por encerrar a los migrantes en celdas consideradas por muchos como auténticas jaulas.

A raíz de esto, Psaki dejó claro que la Administración Biden «no se guía» por las políticas del anterior gobierno y recalcó que, a diferencia de la falta de servicios y de las aglomeraciones denunciadas en el pasado, en estos momentos el centro de Carrizo Spring ofrece todos los servicios necesarios y se rige por los protocolos establecidos para evitar la propagación del COVID-19, por lo que su capacidad se ha visto reducida significativamente.

“Hay muy pocas opciones y elegimos la que pensamos que es la mejor», insistió Psaki.

La vocera además aseguró que solo había otras dos alternativas «sobre el tablero«: La primera es no dejar entrar a los menores en EE. UU. y mandarles de vuelta a sus países, en lo que supondría una «travesía muy peligrosa», algo que según dijo «no es una opción«; o finalmente entregarlos a familias que aún no han podido ser sometidas a un proceso de aprobación. «Hemos tenidos retos en el pasado, con niños siendo víctimas del tráfico de personas; esa, desde nuestro punto de vista, tampoco es una buena opción».

Fuente: Reuters


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